NUESTRA DEHESA
TODO SOBRE DEHESA EL MOLINILLO

Encinas, alcornoques, quejigos y castaños. El bosque mediterráneo abraza a
los campos de olivos en la Dehesa El Molinillo, un ecosistema que abarca
4.200 hectáreas y está situado a 750 metros de altitud, al sur de Toledo, en el
término municipal de Retuerta del Bullaque (Ciudad Real).

la Dehesa: una marca
con calidad medioambiental.

El término dehesa proviene del latín “defesa” que significa defensa, y que hace referencia al terreno acotado al libre pastoreo de los ganados. Así, a partir del concepto jurídico, nace un ecosistema creado de la mano del hombre y en el que la clave de su conservación es el perfecto equilibrio entre el cuidado del medio y el aprovechamiento agrícola (principalmente cereales, viña y olivar), ganadero y forestal.

Es en ese entorno, al abrigo de los Montes de Toledo y el Parque Natural de Los Cabañeros, en el que nuestros olivos, conviven en armonía con la crianza de ganado vacuno y bovino y con una amplia variedad de especies autóctonas como ciervos, gamos, corzos, buitres y águilas. Además, tenemos el honor de que nuestra Dehesa haya sido declarada zona especial para la conservación del lince.

Por otra parte, el clima continental, con veranos cálidos y otoños con lluvias, garantiza las condiciones óptimas para el cultivo de nuestras aceitunas cornicabra.

¿Nuestro secreto?
Cuidamos los detalles.

Las aceitunas Cornicabra se impregnan en primavera de la suave brisa que trae aromas de romero, tomillo y lavanda en la Dehesa El Molinillo.

Nuestro laboreo respeta al máximo el medio natural en el que nos encontramos, priorizando siempre técnicas de producción integrada, en sintonía con una agricultura sostenible a largo plazo.
A finales de octubre, coincidiendo con el punto óptimo de maduración, seleccionamos las mejores parcelas para empezar la mimada recolección para nuestra “Reserva de Familia”. El resto de las aceitunas, recogidas en verde, formarán parte de nuestro virgen extra "Tradición"
Los frutos se recogen con la ayuda de vibradores de paraguas invertido, se limpian de ramas y hojas y luego son depositados en cajas. Dichas cajas están especialmente diseñadas tanto para asegurar su transporte en las mejores condiciones como para agilizar el proceso de descarga en la almazara, a fin de que su moltura pueda realizarse de manera inmediata. Todo ello con el objetivo de evitar oxidaciones y obtener un aove con las más altas cualidades organolépticas.
Y así, al fin, llega el premio a todo ese trabajo: puro oro verde de la mejor aceituna 100 % cornicabra, un producto exclusivo para los paladares más exigentes.

Nuestra historia: del Castillo del Milagro
a la pluma de Cervantes.

Las referencias a nuestra Dehesa El Molinillo se remontan muy atrás en el tiempo.
Situada al sur de Toledo, en un paso fronterizo desde la conquista de Toledo en 1085, la Dehesa el Molinillo estaba dominada por el Castillo de El Milagro, uno de los enclaves más importantes que aseguraba el control de las rutas que unían Toledo con Córdoba.
El castillo, edificado en 1214 en los acantilados sobre el río Milagro, tuvo como objetivo defender la puebla del Milagro (municipio Retuerta de Bullaque)

En el siglo XVII, Don Miguel de Cervantes, ilustre novelista, poeta y dramaturgo español, también menciona nuestra Dehesa en una de sus doce narraciones breves incluidas en Novelas Ejemplares, “Rinconete y Cortadillo”, en la que los protagonistas inician su aventura justo en “La Venta del Molinillo”

“En la venta del Molinillo, que está puesta en los fines de los famosos campos de Alcudia, como vamos de Castilla a la Andalucía, un día de los calurosos del verano, se hallaron en ella acaso dos muchachos de hasta edad de catorce a quince años: el uno ni el otro no pasaban de diez y siete; ambos de buena gracia, pero muy descosidos, rotos y maltratados; capa, no la tenían; los calzones eran de lienzo y las medias de carne.”